Seguro que todos conocemos al menos uno o dos trucos de repostería. Pero seguro que en este artículo hay alguno que no encontrará en ningún libro de cocina. Hemos reunido cinco trucos de repostería poco habituales que seguro que le ayudarán.
Algunos de ellos son, sin duda, un poco diferentes e inusuales, pero no por ello dejan de ser útiles.
1. Colocar una rebanada de pan esponjoso sobre cada capa de bizcocho
Después de hornear el bizcocho o los bizcochos, coloque una rebanada de pan de trigo sobre cada capa horneada. Una rebanada de pan de trigo mantendrá las capas de bizcocho jugosas y el pan quedará duro como una piedra. Suena bastante extraño, pero ¿a quién no le gusta el jugoso pastel de capas que obtiene a cambio?
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2. La tarta de queso debe estar perfecta
No viertas el relleno de la tarta de queso en el centro de la bandeja de horno. Viértalo lentamente por un lado y deje que se derrame "naturalmente". El resultado será una tarta de queso sin grietas. Cuando el relleno se vierte en el centro, y se hace rápidamente, se ejerce presión en un punto concreto, lo que puede dejar una grieta. Sin embargo, si se añade el relleno por un lado y se deja que se extienda por sí solo, se creará una capa uniforme.
3. ¿Un pastel demasiado seco?
Esto también tiene solución. Un simple almíbar puede convertir un bizcocho demasiado seco en un bizcocho jugoso. Una vez horneado y enfriado el bizcocho, prepara el sirope simple. Hazlo con media taza de agua y media taza de azúcar. Deja que el agua mezclada con los azúcares hierva suavemente y, a continuación, deja que se enfríe por completo. Sólo tienes que pincelar el bizcocho con la solución de azúcar.
4. ¿Un glaseado con brillo?
Sí, nuestro glaseado de bizcocho también tendrá brillo. Para dar brillo a tu glaseado de bizcocho, puedes utilizar un secador de pelo a fuego medio en la parte exterior del bizcocho (justo antes de servirlo). Sí, ¡funciona! Mantén el secador a la mitad de distancia del pastel.
5. ¿Magdalenas al horno, pero sin el "sombrero"?
Lo único que tenemos que hacer es bajar ligeramente la temperatura de horneado y aumentar el peso en las fundas de papel y hornear las magdalenas un poco más. Por ejemplo, si las magdalenas se hornean a 180°C durante 22 minutos, con 2/3 de los moldes llenos, en este caso hornéalas a 160°C durante 25 minutos, con 3/4 de los moldes llenos.