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La fruta confitada es un dulce que se remonta a siglos atrás y está presente en muchas culturas de todo el mundo. Este método de conservación de la fruta consiste en tratar la fruta fresca con azúcar o miel, creando un aperitivo duradero, dulce y sabroso.
¿Por qué se confita la fruta?
El confitado de fruta es un método de conservación que permite guardar la fruta durante mucho tiempo. Este proceso se desarrolló principalmente por razones prácticas:
¿Qué frutas se pueden confitar?
Prácticamente cualquier fruta puede confitarse, pero algunos tipos son más populares por su textura y sabor.
RECETA PARA CONFITAR FRUTA A LA JAPONESA - TANGHULU
El tanghulu es un popular aperitivo chino que también está muy extendido por Asia. Se trata de una fruta confitada recubierta de una cáscara fina y dura de azúcar, que proporciona un crujido satisfactorio al morderla. Aunque tradicionalmente se utilizan bayas de espino, también se pueden utilizar otras frutas para el tanghulu.
Ingredientes para el tanghulu
Procedimiento de preparación
1. Preparación de la fruta
En primer lugar, lave la fruta y séquela completamente. Si la fruta está húmeda, la capa de azúcar no se pegará. Retire las hojas, tallos, piel, semillas u otras partes no comestibles. Si la fruta es grande, córtala en trozos más pequeños. A continuación, ensarte la fruta en palitos. Le recomendamos que no ensarte más de cuatro trozos por palillo para facilitar el trabajo. Cuando la fruta esté lista, resérvala.
2. Preparar el almíbar de azúcar
Para hacer la cobertura de azúcar, mezcle el edulcorante natural y el agua en un cazo pequeño a fuego lento o medio en una proporción de 3:1. No remueva la mezcla, ya que se formarían burbujas de aire y el azúcar cristalizaría. El azúcar cristalizado será turbio y granuloso en lugar de claro y liso, que es lo que queremos para el tanghulu. Se lleva la mezcla a ebullición y se cuece a fuego lento hasta que espese como un jarabe y adquiera un color ámbar. Esto lleva entre 10 y 20 minutos.
3. Probar el jarabe de azúcar
Como el tanghulu no puede existir sin una capa de azúcar dura y crujiente, es importante probar el sirope. Para ello, deje caer un poco del sirope en agua helada con una cuchara. Si el sirope se endurece en unos segundos y se agrieta al doblarlo, está listo para usar. Si se disuelve en el agua o está blando y flexible, deje cocer el sirope a fuego lento un poco más y pruebe de nuevo.
4. Mojar la fruta
Cuando el almíbar esté listo, sumerge rápidamente los palitos de fruta en él. Incline la sartén y gire los palitos para asegurarse de que la fruta queda completamente cubierta por una fina capa de azúcar. A continuación, saque el palito del almíbar y dele una vuelta rápida para distribuir uniformemente la capa de azúcar y dejar que el exceso de azúcar gotee de nuevo en el recipiente. Es importante dar vueltas rápidas y dejar que gotee, ya que no queremos que la capa de azúcar quede demasiado espesa y nos rompa un diente al morderla.
Sumerja inmediatamente el palito en agua helada para endurecer el azúcar. A continuación, coloca el palito en un plato o en un tarro para mantenerlo en posición vertical. Repite el proceso con todos los palitos de fruta.
Es importante trabajar con rapidez para que el almíbar no se queme ni cristalice. Si esto ocurre, no podrá arreglar el almíbar y tendrá que hacer una nueva mezcla. El Tanghulu está mejor inmediatamente después de prepararlo.
Confitar fruta es algo más que una forma de conservación; es un arte que transforma los sabores naturales en delicias dulces y duraderas. El tanghulu es sólo un ejemplo de cómo procesos sencillos pueden dar lugar a resultados sorprendentes. Experimente con distintas frutas y procesos y descubra cómo las frutas confitadas pueden enriquecer su cocina y sus delicias dulces.