Entonces, la dieta LCHF puede ser adecuada para usted.
Como su propio nombre indica (LCHF: low-carb, high-fat), la dieta LCHF o dieta cetogénica se basa en una alimentación baja en hidratos de carbono y rica en grasas (saludables). La gran ventaja de esta forma de comer, cada vez más popular, es que el cuerpo utiliza la grasa de forma óptima para obtener energía, lo que significa que la grasa no se acumula en depósitos de grasa que el cuerpo no podría utilizar. Esto no sólo se refleja en una mejora general del bienestar y la pérdida de peso: también mejora el metabolismo, disminuyen la presión arterial y el azúcar en sangre, y algunas enfermedades crónicas pueden tratarse con ayuda de esta dieta.
¿Es usted una de esas personas a las que los meses de verano les han incitado a pensar en lo que meten en el cuerpo?
Evitar el azúcar y el almidón reduce los niveles de insulina, lo que significa que el cuerpo utiliza más grasa como fuente de energía, lo que hace que nos sintamos más saciados y, por tanto, menos propensos a recurrir a tentempiés poco saludables. ¿Os ha asustado esta última frase? No, no tenéis que renunciar por completo a los dulces. Esta forma de comer te permite consumir de vez en cuando chocolate negro con al menos un 70% de cacao y muy poco azúcar, e incluso mejor si no contiene nada. Por lo demás, lo mejor es elegir chocolate elaborado con auténtico cacao y manteca de cacao y sin gluten.
Chocolate negro: un superalimento
Mucha gente sacudirá la cabeza al oír esto último, preguntándose cómo puede ser el chocolate un superalimento. Pero hay mucho de cierto en esta afirmación: el chocolate negro está repleto de nutrientes, fibra y potentes antioxidantes; de hecho, contiene incluso más que los arándanos, que son especialmente conocidos como una rica fuente de antioxidantes. El chocolate negro no sólo es rico en sabor, sino también en propiedades curativas. Entre otras cosas, se ha demostrado que reduce la presión cardiaca, aumenta los niveles de colesterol bueno y disminuye la resistencia a la insulina.
¿Qué debo tener en cuenta si alguna vez me excedo?
La dieta LCHF requiere cierto autocontrol, pero en el fondo todos somos humanos y a veces no podemos resistirnos a los caprichos. Si pecamos, hagámoslo con prudencia, así que aquí tienes algunos consejos clave que te ayudarán:
- Peca en pequeñas porciones
Intenta comer la menor cantidad posible de chocolate, si es posible, pero sólo por el sabor. Si limitas su consumo, apreciarás aún más los momentos en los que sí puedes endulzarte.
- Excederse después de comer
En nuestra infancia, nuestros padres y abuelos siempre nos insistían en que sólo podíamos comer dulces después de comer, y tenían razón. Como tenemos menos apetito después de comer, pecamos menos. Al mismo tiempo, una comida previa, rica en proteínas ygrasas, ralentiza la absorción de glucosa en la sangre.
- Come en exceso lo más tarde posible
De este modo, conseguirá dos cosas: tendrá menos tiempo antes de acostarse del que tendría de otro modo, comerá menos de lo que comería durante el día y su cuerpo se acostumbrará a una dieta baja en carbohidratos durante todo el día.
- Coma en exceso con la menor cantidad de azúcar posible
Al acostumbrarte a una dieta baja en carbohidratos, te acostumbrarás a comer alimentos muy azucarados. Aprovéchate de ello y compra chocolate con la menor cantidad de azúcar posible, y no endulces tus comidas y bebidas si es posible: ¡menos es más!
¿Y si no puedes prescindir del azúcar?
Si no quieres o no puedes renunciar al dulce, no te preocupes: existen edulcorantes naturales que sustituyen de forma saludable al azúcar. Son similares en estructura y sabor, pero tienen un índice glucémico (o 0) más bajo y, por tanto, no afectan al azúcar en sangre. Además, están repletos de vitaminas, minerales y antioxidantes, y contienen una cantidad menor de fructosa o glucosa.