1
En el bol de una batidora de pie, batir la mantequilla y el azúcar durante 1 minuto con el accesorio de pala triangular. Añadir la pasta de vainilla y el huevo y mezclar hasta que quede esponjoso. Mezclar los ingredientes secos e incorporarlos a la mezcla cremosa. Remover hasta que los ingredientes estén bien mezclados.
2
Por último, añadir las gotas de chocolate y los arándanos secos. Meter la mezcla en la nevera durante al menos media hora. Cuando esté bien fría, pesar con una cuchara montoncitos de 20 g y darles forma de bolas. Coloque las bolas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Asegúrese de dejar suficiente espacio entre las bolas, ya que se desharán durante el horneado.
3
Mete la bandeja con las bolas en la nevera durante media hora, ya que la masa de las galletas tiene que estar bien fría antes de hornearlas. Mientras tanto, precaliente el horno a 190°C. Introducir la bandeja en el horno precalentado y hornear las galletas durante unos 11 minutos. Con una espátula, transfiera las galletas horneadas a una rejilla para que se enfríen completamente.