1
Cortar la mantequilla en dados y picarla rápidamente en un robot de cocina con 150 g de harina. Batir en un bol grande y añadir el resto de la harina, la levadura en polvo, las almendras, la ralladura de limón y el azúcar. Mezclar con un batidor, añadir los huevos y amasar rápidamente con las manos para formar una masa. Aplanar la masa y envolverla con film transparente. Métala en el frigorífico para que repose durante al menos una hora.
2
Precalentar el horno a 180°C. Saca la mitad de la masa de la nevera y extiéndela con un rodillo sobre una encimera enharinada de 3 a 4 mm de grosor. Recorta las formas que quieras con los moldes y coloca la masa en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornear durante unos 8 minutos. Con una espátula, transfiera las galletas horneadas a una rejilla para que se enfríen completamente.
3
Unir las galletas de mermelada enfriadas de dos en dos y espolvorearlas con azúcar glas.